Y se produjo la magia con la presencia de un maravilloso grupo, entregado al encuentro de corazón con corazón, danzando, compartiendo, sintiendo, expresando.
Vivimos un fin de semana a pura danza... con miradas luminosas, manos dadas con calidez, sonrisas amplias, ojos brillando todo el tiempo y -por supuesto- encuentros del alma y muchas caricias para el corazón.
Aún sigue vibrando la gratitud en el corazón!
Gracias a todos y a cada uno de quienes lo hicimos posible... Porque la magia la hicimos entre todos: quienes organizamos; quienes ofrecimos y focalizamos danzas que nos hicieron vibrar a todos; quienes llegaron para ser parte de la gran ronda danzante y -también- quienes nos abrieron las puertas de ese espacio especial que albergó nuestra gran ronda, donde pudimos danzar y celebrar la Vida, la Diversidad y sentirnos UNO en la diversidad.
Sigamos sembrando semillas de Paz y de Hermandad con nuestras Danzas Circulares del Mundo!!! Porque el destino de la humanidad es hallar el camino para una convivencia en PAZ donde prevalezca el encuentro de corazón a corazón...y las Danzas Circulares Sagradas son un camino para lograrlo

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